Es Ud…?

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El otro día me pidió una amiga que la hiciera un favor. Me pidió que fuera a su casa con sus llaves a abrirle la puerta a la chica que va a limpiar. No tuve por supuesto ninguna duda en hacerlo pero, cuando se acercaba el momento, me puse a pensar…. Se trata de una persona que no conozco, no he visto nunca, ni siquiera sé cómo es físicamente y le tengo que abrir la puerta de una casa en la que nunca he estado yo sola… y si llego tarde y esta señora ha llegado antes y me la cruzo por la urbanización? O ya se ha marchado y me quedo toda la tarde esperándola? Y si coincide que llaman a su casa para vender algo y yo les dejo entrar, los ladrones no suelen llamar pero si te lo dan en bandeja? además, ella tampoco sabe quién soy yo o cómo soy! …. en fin, ya me veía yo por la urbanización preguntándole a todo el mundo, como una loca ¿es usted….? ¿es usted….?  ¿es usted….? ¿es usted….? ¿es usted….?
Como casi toda maquinación extraña, se quedó en eso simplemente y luego fue mucho más fácil de lo esperado porque la señora me esperaba en la puerta y se presentó rápidamente lo cual me dejó mucho más tranquila!
Por qué hacemos esas cosas? Me refiero a maquinar e imaginarnos lo peor… es quizá porque así afrontamos mejor los retos o aquello que no es seguro? No creo que esto fuera un reto ni mucho menos….. Yo suelo siempre barajar todo el abanico de posibilidades ante una incertidumbre  –posibilidades buenas y malas-, y creo que es precisamente para elaborar un “plan b” o al menos tenerlo pre-pensado y que no me pille de sorpresa! Creo que tenerlo pensado puede ayudarme a reaccionar mejor ya que una reacción ante una sorpresa puede no ser buena o por lo menos tan buena como la esperada.
Hay muchas veces que tú das una noticia – buena o mala – y la reacción de la gente es “rara”. Con rara me refiero a que no es exactamente lo que te esperas o “éticamente correcta” conforme a la situación y es precisamente por el factor sorpresa…. Aunque también hay personas que no tienen tendencia a reaccionar adecuadamente, pero de estas, yo al menos, conozco pocas!
Esto me hace pensar en que lo de “pre-preparanos” para las posibles reacciones ¿dónde lo aprendemos? ¿cómo lo aprendemos? Se supone que son “normas de convivencia social” para hacer más fácil y llevaderas nuestras relaciones interpersonales pero perdemos por eso naturalidad, espontaneidad o “esencia”? Aporta nuestra convivencia social algo a nuestra felicidad?
Si le preguntamos a un niño pequeño si le ha gustado un regalo, te va a responder sin pensar en cuál es la consecuencia, pero la experiencia y seguramente su madre, le enseñarán que siempre hay que decir que le ha gustado mucho  pero en contrapartida se quedará con regalos que no le gustan, que no va a usar y que en ningún caso le producen alegría o felicidad, es más, el del año que viene seguramente tampoco le vaya a gustar!
COMPENSA?

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